El análisis de necesidades: mucho más que una lista de deseos

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Según Las competencias clave del profesorado de segundas lenguas y lenguas extranjeras, el profesor debe “organizar situaciones de aprendizaje”, lo que implica “poner en relación los documentos curriculares del centro y las necesidades de los alumnos”, así como “organizar secuencias didácticas de diferente extensión relevantes y motivadoras para los alumnos” (Instituto Cervantes, 2012, p.13). Ante estudiantes entendidos como agentes sociales, influenciados por sus propios factores internos y externos de aprendizaje, además de sus creencias e ideas preconcebidas sobre la lengua (Muñoz-Basols et al., 2017), esta competencia se convierte en un reto, ya que son ellos, los alumnos, el centro de todo proceso de enseñanza.

Con este fin aparece el análisis de necesidades, una herramienta (principalmente cuestionarios o entrevistas) con la que el docente conoce al estudiante, sus necesidades sentidas (relativas a factores afectivos y cognitivos), subjetivas (lo que el alumno quiere o siente que necesita), y objetivas (lo que el alumno necesita saber para poder desenvolverse efectiva y eficazmente en una situación de comunicación). Todo esto con el fin de crear programas a la carta y lograr una remediación didáctica (Tano, 2019).

Sin embargo, no solo sirve para determinar objetivos, contenidos y metodologías. Los roles y la gestión de aula, el papel de la evaluación y feedback, los materiales, las actividades, las estrategias, el rol de la participación (interacción) entre los alumnos, y de estos con el docente, todo debe partir del estudiante y de este dentro de su grupo. Cada aula puede estar integrada por diferentes niveles de lengua, incluir hablantes de herencia, ser de edades diversas, provenir de perfiles profesionales variados, o tener miembros de otras culturas de aprendizaje (1). Una herramienta versátil que podemos usar los docentes para crear y ajustar nuestros cursos.

    • Nota:
      (1) Concepto tomado de Cortazzi y Jin (1996). Para profundizar en cómo ciertas dinámicas del aula, como la participación, son actos culturales característicos de ciertas culturas de aprendizaje que se construyen e interpretan de forma variable por parte de profesores y estudiantes dentro de un contexto internacionalizado de educación superior, consultar Murray y McConachy, 2018.

Bibliografía

Cortazzi, M. y Jin, L. (1996). Cultures of Learning: Language Classrooms in China. En H. Coleman (Ed.). Society and the Language Classroom, pp.169-206. Cambridge: CUP.

Instituto Cervantes (2012). Las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras. Instituto Cervantes.
En línea: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/competencias/default.htm

Muñoz-Basols, J., Moreno, N., Taboada, I. y Lacorte, M. (2017). Introducción a la lingüística hispánica actual: teoría y práctica. Routledge.

Murray, N. y McConachy, T. (2018). “Participation” in the internationalized higher education classroom: An academic staff perspective. En Journal of International and Intercultural Communication (11), pp. 254-270. Routledge.
En línea: bit.ly/3HWtfAA

Tano, M. (2019). El análisis de necesidades lingüísticas de profesionales en ejercicio como herramienta para el diseño curricular en EFE. En II JEFE-Vi: Contribuciones a las Segundas Jornadas de Español para Fines Específicos de Viena, pp. 78-96. Ministerio de Educación y Formación Profesional. En línea: https://jefevi.com/ii-jefe-vi/

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